Cuando hablamos de totems publicitarios personalizados, una palabra se repite una y otra vez: visibilidad. En efecto, el tótem es una eficaz y potente herramienta de marketing cuyo punto fuerte es el impacto visual. No suele pasar desapercibido, por lo que representa una excelente opción para promocionar una marca, un producto o un servicio.
En las siguientes líneas, vamos a ver qué es exactamente un totem publicitario y cómo puede contribuir a optimizar la estrategia de comunicación de tu empresa.
¿Para qué sirve un tótem publicitario?
Un tótem o monolito publicitario es una estructura vertical de gran tamaño diseñada para captar la atención del consumidor por su forma, por sus dimensiones, por su contenido y por su ubicación estratégica. La presencia de estos expositores de suelo de aspecto monumental es ya habitual en calles, eventos, puntos de venta y ferias. Probablemente, te has fijado en ellos en más de una ocasión y habrás notado que logran comunicar, informar o difundir mensajes promocionales con gran eficacia.
Entre las múltiples ventajas del tótem publicitario, destacamos las siguientes:
- Llama la atención y es visible desde una larga distancia.
- Su forma y su contenido son personalizables. Se adapta a las necesidades y a la estrategia de comunicación de tu compañía. Su amplia superficie permite incorporar, además del logo y el nombre, mensajes significativos que seduzcan a tus potenciales clientes.
- Es un recurso extraordinario de PLV (publicidad en el punto de venta). Puede utilizarse para promocionar un producto específico o para implementar una campaña de branding impactante.
- Se monta y se desmonta con facilidad, lo que posibilita conservarlo y reutilizarlo en varias campañas.
- Desde el punto de vista del diseño gráfico, es un instrumento versátil que brinda múltiples posibilidades creativas para optimizar y visibilizar una imagen de marca.
Tipos de tótems y materiales. Cómo colocarlo para optimizar la comunicación
Como acabamos de ver, los tótems publicitarios son personalizables y se adaptan a los objetivos específicos de cada empresa. En consecuencia, los materiales, el tamaño y la forma varían en función de cada estrategia comunicativa. La ubicación del tótem también determina su diseño. Según este último criterio, podemos clasificarlos en dos categorías:
- Interiores: Se colocan en centros comerciales, empresas, aeropuertos, tiendas, etc. Suelen ser de cartón o de vinilo. Contienen información relevante sobre un artículo y su valor agregado. Es el espacio idóneo para atraer al cliente con promociones y ofertas especiales.
- Exteriores: Podemos verlos en aceras, gasolineras, parques, ferias, eventos al aire libre, etc. Se fabrican con materiales resistentes como el acero, el metacrilato o el aluminio. Deben ser dinámicos y llamativos. Por lo general, identifican la marca con una imagen o con un mensaje atractivo.
En ambos casos, es fundamental colocarlo en un lugar visible, bien iluminado y con mucha circulación de personas. Asimismo, en las dos ubicaciones, puedes encontrar tótems impresos o tótems digitales. Los primeros son estáticos, mientras que los segundos incorporan pantallas LED con contenido audiovisual y textos.
Son cada vez más frecuentes los tótems interactivos, que invitan al usuario a descubrir los servicios de una empresa de una forma dinámica y amena.
Con respecto al formato, la variedad es igualmente enorme. Los diseños más habituales suelen constar de dos, tres o cuatro caras, aunque algunas compañías recurren a otras formas más inusuales para sorprender a los potenciales clientes.
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