Ejemplos de cold foil packaging con acabados dorados, cobres y metálicos sobre diferentes diseños

Cold foil packaging: qué es y cuándo utilizarlo

A la hora de diseñar un envase, los acabados tienen mucho que decir. Un mismo diseño cambia por completo si añadimos zonas brillantes, relieves o detalles metálicos que destaquen sobre el resto.

Una de las técnicas que permite conseguirlo es el cold foil packaging, también conocido como estampación en frío. Se utiliza para crear efectos metálicos sobre el envase y tiene una ventaja importante frente a otros sistemas, y es que permite imprimir colores encima del propio foil.

Esto abre muchas posibilidades a la hora de crear un packaging diferente. Vamos a ver cómo funciona y en qué casos merece la pena utilizarlo.

¿Qué es el cold foil packaging?

El cold foil es una técnica de impresión que permite transferir una fina capa metálica sobre determinadas zonas del envase sin utilizar calor.

Primero se aplica un adhesivo siguiendo la forma del diseño. Después se coloca la lámina de foil y el acabado metálico queda adherido únicamente donde se ha aplicado ese adhesivo.

La película que transporta el foil se retira y el metalizado queda integrado sobre el papel o cartón.

Es una técnica muy interesante para producir packaging corporativo, porque permite destacar logotipos, ilustraciones, nombres de producto o zonas completas del diseño sin tener que metalizar todo el envase.

Profesionales comparando muestras metálicas y acabados para cold foil packaging

¿Cómo se aplica el cold foil en un envase?

Una de sus principales ventajas es que se puede integrar directamente dentro del proceso de impresión.

Después de aplicar el foil, la máquina continúa imprimiendo sobre él. De esta forma, el metalizado y el resto de colores forman parte de una misma composición.

Los sistemas profesionales de transferencia en frío permiten incluso aplicar el foil y sobreimprimirlo en una sola pasada, reduciendo pasos de producción.

¿Qué acabados se pueden conseguir con cold foil?

Aquí está una de las partes más interesantes de esta técnica. El cold foil no sirve únicamente para conseguir oro y plata.

Una opción habitual consiste en utilizar una base plateada y después imprimir otros colores encima. Así se pueden crear dorados, cobres, azules, rosas o cualquier otro tono con apariencia metálica.

También permite trabajar con degradados, tramas y diferentes intensidades de color. Heidelberg explica que los pigmentos de aluminio pueden sobreimprimirse con tintas de proceso o colores directos inmediatamente después de aplicarlos.

Esto ofrece mucha libertad para adaptar el acabado a los colores corporativos de una marca. En lugar de elegir entre unos pocos foils prefabricados, el metalizado pasa a formar parte del propio diseño gráfico.

Además, se puede combinar con barnices mate, brillo o acabados soft touch para crear contraste entre distintas zonas del envase.

Cold foil vs hot stamping: ¿qué diferencias hay?

Las dos técnicas permiten conseguir acabados metálicos, pero funcionan de manera diferente. El hot stamping o termograbado utiliza calor, presión y un cuño para transferir el foil sobre el material.

En cambio, el cold foil utiliza adhesivo y no necesita un cuño caliente. Además, permite imprimir fácilmente sobre la superficie metalizada.

La elección depende principalmente del acabado que quieras conseguir.

El hot stamping funciona mejor cuando buscas relieve, tacto o trabajas sobre superficies con más textura. El cold foil destaca cuando quieres utilizar zonas metálicas amplias, tramas o varios colores metalizados dentro de un mismo diseño. Heidelberg también señala que el cold foil necesita superficies más lisas para conseguir una buena transferencia.

Por tanto, ninguno sustituye completamente al otro. Son dos formas diferentes de conseguir un efecto metálico.

¿Sobre qué materiales se puede aplicar cold foil?

El tipo de soporte influye mucho más de lo que parece. El cold foil ofrece sus mejores resultados sobre papeles y cartones lisos, donde el adhesivo se reparte de forma uniforme y permite que el metalizado quede limpio.

Los materiales muy rugosos o absorbentes complican el proceso. El adhesivo se introduce en la superficie y la transferencia puede perder uniformidad o definición. Heidelberg recomienda precisamente superficies lisas para este tipo de acabado.

Por eso, si tienes claro que quieres utilizar cold foil, conviene tenerlo presente cuando elijas el material del envase.

En proyectos de packaging secundario, el cartón, la impresión y los acabados deberían decidirse como parte del mismo proyecto y no por separado.

¿Cuándo merece la pena utilizar cold foil?

El cold foil tiene especial sentido cuando el acabado metálico ocupa una parte importante del diseño.

También resulta interesante si quieres utilizar varios tonos metálicos o imprimir degradados encima del foil. En estos casos ofrece una libertad gráfica difícil de conseguir con otros sistemas.

Otra ventaja aparece en producción. Al trabajar en línea y no necesitar fabricar un cuño específico para aplicar el foil, se eliminan algunos pasos habituales del hot stamping.

Eso no significa que sea la mejor opción para cualquier packaging. Si únicamente quieres una pequeña zona metalizada con bastante relieve o trabajas sobre un material muy texturado, seguramente tenga más sentido estudiar otras técnicas.

Envases con acabados cold foil expuestos en un punto de venta

¿Qué debes tener en cuenta antes de imprimir con cold foil?

Antes de llevar el diseño a producción hay varios detalles que conviene revisar.

Lo primero es decidir qué partes necesitan realmente el metalizado. Añadir foil a demasiadas zonas puede hacer que el conjunto pierda contraste.

También importa el tamaño de los elementos. Los detalles muy finos exigen mayor precisión, por lo que interesa comprobar previamente cómo quedarán en el material elegido.

Por último, hay que decidir si el foil mantendrá su color original o servirá como base para imprimir encima.

Esta última opción es una de las grandes ventajas del cold foil, pero cambia completamente la preparación del diseño. No es lo mismo añadir un detalle plateado que construir parte de la gráfica sobre una base metálica.

¿Es más barato el cold foil que el hot stamping?

No siempre.

Al no necesitar fabricar un cuño y poder integrarse dentro de la impresión, el cold foil reduce tiempos y procesos en determinados trabajos. Sin embargo, el coste final depende de la tirada, del diseño y de la cantidad de foil que se utilice.

Los sistemas actuales también permiten aprovechar mejor la lámina. Heidelberg indica que su sistema de indexación llega a reducir el consumo de material más de un 80% en determinados diseños.

Por ello, la mejor opción es valorar el proyecto completo. Elegir cold foil únicamente porque parece más barato puede llevar a una decisión equivocada.

¿El cold foil afecta al reciclaje del packaging?

Otra duda habitual aparece cuando añadimos una capa metálica a un envase de cartón.

En el cold foil, la película que transporta el acabado no queda pegada al packaging. Únicamente se transfieren los pigmentos metálicos necesarios para crear el diseño.

Según Heidelberg, estos pigmentos pueden eliminarse durante el proceso de desentintado, por lo que los envases decorados mediante transferencia en frío siguen siendo reciclables.

Aun así, la reciclabilidad depende del conjunto del envase. Si quieres trabajar este aspecto desde el principio, también es importante revisar materiales, adhesivos, barnices y el resto de acabados utilizados, igual que ocurre con cualquier proyecto de packaging sostenible.

Operario revisando una impresión de packaging con acabado metálico cold foil

Crea tu cold foil packaging con Aries

Ahora ya conoces las posibilidades del cold foil packaging y las diferencias que tiene frente a otros acabados metálicos.

La clave está en utilizarlo donde realmente aporte algo al diseño y elegir desde el principio un material que permita conseguir un buen resultado.

En Aries trabajamos el packaging desde la idea hasta la producción, encargándonos del diseño, materiales, impresión y acabados. Así evitamos que una decisión tomada al final obligue a modificar todo lo anterior.

Si quieres utilizar cold foil en tu próximo packaging, cuéntanos qué tienes en mente. Estudiaremos contigo el acabado y la mejor forma de llevarlo a producción.

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