Ahora, todo es digital y poco importa cómo está comprimido el sonido. Y nos sorprende descubrir que se ha llegado a intentar en multitud se soportes desde cilindros de cera a vetustos discos de pizarra.
Thomas Hood imaginaba la posibilidad de crear en el futuro un papel capaz de reproducir sonidos. «En este país de descubrimientos, cuando se ha descubierto un papel que por sí mismo copia los objetos visibles, ¡quién sabe si un futuro Niepce, o Daguerre no descubrirá alguna clase de papel de escribir Boswelliano capaz de repetir todo lo que pueda oír!» (Hood, 1839: 559).

La Academia de las Ciencias francesa tenía guardadas entre sus patentes las grabaciones del Fonoautógrafo de Leon Scott. Se trataba de unas ondas en papel que reproducían “Au claire de la lune”. Este aparato, el fonoautógrafo, fue en 1860 el primer aparato en reproducir el sonido. No obstante Édouard-Léon Scott de Martinville, no tuvo nunca la intención de reproducir los sonidos grabados por su invento. Su intención era estudiar la grafología que los sonidos dibujaban en el papel.
 
Thomas Alva Edison anunció la invención de su primer fonógrafo en 1877. Y, al poco tiempo, patentó el megáfono. Al principio se utilizaron cilindros de cartón recubiertos de estaño. Pero posteriormente se trabajó con cartón parafinado. Hasta que en 1890 el cilindro era de cera macizo, que le aportaba mayor calidad y durabilidad, de ahí su éxito comercial.
 
Entre todos estos experimentos merece mención especial el fotoliptófono. No por su duración sino por su audaz propuesta. El ingeniero argentino Fernando Crudo, diseñó una máquina capaz de registrar sonidos de forma analógica empleando el papel como soporte. Las vibraciones del sonido movilizaban una membrana, y con él, un sistema fotoeléctrico. Unido a un sistema de dibujo por tinta, la máquina registradora dibujaba sobre el papel, literalmente, las perturbaciones del sonido en el aire. El fotoliptófono debe su nombre a una combinación entre fotografía, litografía y fonografía.
 
La técnica de Crudo (patente española ES0137899 de 1935), era mucho más original en el lado de la reproducción. Sobre el papel impreso con los trazos de tinta, se concentra una fuente luminosa que va recorriendo el trazo. La luz reflejada varia según las características del trazo. Por lo que, traduce de nuevo las variaciones de luminosidad en cambios de voltaje de una corriente eléctrica. Amplificada esa señal, se puede reproducir con un altavoz.
 
La idea original planteaba incluir en los periódicos de todo el mundo páginas con sonidos impresos. Que podrían ser reproducidos en un fotoliptófono a modo de “cadena musical”. En el Heraldo de Madrid del 10 de Junio de 1933 aparece como: “Las pruebas del fotoliptofono«.
 
Ese mismo año el periódico francés Le Journal de París, publicó una página completa con contenido de información sonora.
 
Pero dando un paso de mas de 80 años y trasladándonos a la actualidad. La evolución de la impresión del sonido se ha vinculado enormemente a la digitalización.
 
Un claro ejemplo es Phonopaper, una aplicación que te permite imprimir sonidos, ya sea música y o tus palabras. Y luego reproducirlos con la misma app. Sin duda da la impresión, de estar en una película de espías.
 
Su software está basado en el sintetizador ANS que el ingeniero ruso Evgeny Murzin creó entre 1938 y 1958. La app es muy interesante y permite casi ver los sonidos.
 
Otro ejemplo de esta evolución es la impresión de ondas de sonido para generar gotas de líquidos con un rango de composición. Como en el proyecto que desarrolló Harvard en agosto del año pasado: «Acoustophoretic printing«.
 
Esta impresión ofrece grandes ventajas. Desde la impresión de tinta en papel hasta la creación de microcápsulas para la administración de medicamentos.
 
Pero, sin duda, los métodos que más están triunfado, gracias a su reducido conste y a su fácil implementación, son dos. En primer lugar la realidad aumentada, que no sólo permite oír sonidos sino visualizar imágenes. Y, en segundo lugar, los códigos QR que son una sencilla puerta hacia al mundo digital, sólo limitados por la creatividad.
 
Desde Aries Grupo de Comunicación, tratamos de estar al día constantemente de las novedades del mercado. Sin olvidar nunca que los inventos de la actualidad vienen fundamentados históricamente. Si buscas realizar un proyecto innovador no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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