Existen dos formas fundamentales de aplicar el color en artes gráficas: las tintas directas o planas y la cuatricromía, si bien es cierto que existe la posibilidad de combinar ambas opciones en determinados trabajos. Muchas personas confunden estos conceptos, o los simplifican hablando de Pantone y CMYK. Por eso, a continuación vamos a despejar todas las dudas explicando en qué consiste cada uno de estos métodos.

Diferencias entre tintas planas y cuatricromía

Los responsables de comunicación de las empresas que trabajan con diseñadores gráficos están familiarizados con estos conceptos, ya que son importantes a la hora de realizar piezas en formato físico como tarjetas, dossiers, bolsas, publicidad exterior como roll-ups, vallas, cartelería y un largo etcétera. A la hora de imprimirlos, debemos elegir a cuántas tintas queremos imprimir. ¿Una? ¿Cuatricromía? ¿4+1?

¿Qué son las tintas planas?

Las tintas planas, también conocidas como color directo, hacen referencia a aquellos colores que se han parametrizado en base, mayoritariamente, a la escala universal de Pantone (aunque no es la única). Esta famosísima escala incluye una amplísima paleta que recoge todos los tonos diferenciables por el ojo humano, de tal forma que permite impedir muchos errores de color en la impresión.

Cada tono cuenta con su propio código, y está representado en soporte físico; así, podemos elegir un Pantone Classic Blue 19-4052 para el fondo de nuestras tarjetas, por ejemplo, y estas saldrán de la imprenta exactamente con el color elegido. Es un tipo de impresión muy precisa, ya que se vierte exactamente la cantidad de tintado necesaria y a la velocidad adecuada.

¿Qué es la cuatricromía?

Es lo que se conoce como modelo sustractivo del color, que emplea cuatro colores básicos que se representan a través de las siglas en inglés CMYK: cian, magenta, amarillo y negro. La propia máquina mezcla estos cuatro colores para recrear cualquier otro de la escala cromática mientras realiza la impresión.

Esto requiere de un proceso previo de conversión a CMYK. Ten en cuenta que, cuando elaboras un diseño en Photoshop o Illustrator que quieres llevar al formato físico, habrás de convertir el archivo desde la escala de color RGB, la más habitual para trabajar en pantallas electrónicas.

¿Qué relación existe entre ambas al elegir los colores?

Además de poder emplear cada modelo por separado, existe la posibilidad de combinar ambas opciones, ya que son fácilmente compatibles. Por ejemplo, podemos imprimir un archivo a cinco tintas: cuatricromía y una tinta plana. Piensa que las tintas planas tienen su propia plancha y, por ello, requieren de mayor inversión; sin embargo, con un poco de maña a menudo es posible reproducir el color corporativo a través de una tinta plana y combinarlo con la cuatricromía para el resto de elementos gráficos.

Sin duda, Pantone supone el mayor catálogo de colores y tonos perceptibles por el ojo humano: más de un millar de tonalidades, todas ellas con su propio código individual. Sin embargo, el modelo CMYK es el más usado en el mundo, ya que es más económico y puede reproducir más del 70 % de los tonos que puede diferenciar nuestra vista. Gracias a una tabla de conversión podemos, incluso, reproducir un color Pantone en cuatricromía. De esta forma, podemos decirle a la máquina qué cantidad de cian, magenta, amarillo y negro tiene que aplicar para reproducir un modelo concreto de Pantone… Y también hacerlo a la inversa.

Cuando, a la hora de aplicar el color en artes gráficas, nos encontramos ante un diseño con una gama cromática muy amplia, el modelo CMYK siempre será más asequible; al fin y al cabo, sería impracticable utilizar una tinta plana para cada uno. Sin embargo, siempre tienes la posibilidad de combinar ambas opciones para conseguir un resultado óptimo destacando y definiendo a la perfección tus colores corporativos.

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